A los turistas no les gusta acampar en Granada

El turismo de acampada vuelve prácticamente a niveles anteriores a la crisis

Juanjo Cerero

La región granadina vive en mitad de una ola de crecimiento del turismo en la región granadina, espoleada por una leve mejora del poder adquisitivo de los españoles y la llegada de turistas que hasta ahora preferían otros países del mediterráneo que se encuentran hoy en conflicto. El sol brilla, los días son largos y se hace caja. Pero hay un tipo de establecimiento para turistas que, aunque mejora a pasos cortos a rebufo de esta nueva situación, no brilla aún con luz propia. Los campings son todavía una opción minoritaria, y se encuentran lejos de poder ser una fuerza de importancia específica para el sector turístico de Granada. Así lo atestiguan los datos de 2015 de un estudio sobre estos lugares publicado por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA).

A lo largo del pasado año, el número de viajeros que se alojaron en campings aumentó por segundo año consecutivo hasta alcanzar un total de 104.226, tras haber tocado fondo en 2013, cuando apenas alcanzó las ochenta y nueve mil personas. En el conjunto de la comunidad autónoma andaluza, sin embargo, el dato apenas pasa de discreto. Tres provincias andaluzas recibieron más turistas de acampada que Granada, y ello a pesar de que, con 22 establecimientos abiertos, es la segunda región de Andalucía con más campings, sólo por detrás de Málaga.




De hecho, los datos de los últimos años indican que es muy posible que hubiese demasiados campings abiertos en la provincia para la cantidad de visitantes que venían recibiendo. De esta forma se explica que, mientras que el número de plazas de acampada estimadas haya crecido un 3% en los dos últimos años, el número de turistas lo haya hecho en un 17%. Durante los peores años de la crisis los campings han aguantado el tirón y capeado el temporal con unas tasas de ocupación muy bajas en comparación con los hoteles, por ejemplo.



Cámpings medio vacíos

De hecho, la tasa de ocupación de los campings granadinos fue el año pasado del 20,5% de promedio, alcanzando el 22,3% durante los fines de semana. La diferencia con el dato que ofrecen los hoteles, por ejemplo, según la Encuesta de Ocupación Hotelera que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE), es abismal. También durante 2015, el grado medio de ocupación de los hoteles fue del 48,69%, alcanzando el 59,49% en fin de semana, es decir, más del doble. Y con ingresos esperados mayores.

Donde sí afianza su posición el campings es como opción para quedarse en la provincia un tiempo prolongado. Mientras la duración de la estancia media en los hoteles granadinos viene disminuyendo paulatinamente durante los últimos años –fue de 2,1 días en 2015–, la de los campings llega incluso a duplicarla en algunos casos, como el de Motril, en donde los visitantes permanecieron acampados una media de cuatro días y medio. Este buen dato es compartido también por otros modos de alojamiento menos tradicionales, como la casa rural, que invitan a pasar más tiempo conociendo el entorno, fuera de las rutas turísticas diseñadas y cada vez más masificadas.

La diferencia entre el número de turistas es aún más acusada. Mientras que a lo largo del año pasado se hospedaron en campings poco más de cien mil personas, la cifra de los hoteles alcanzó un total de 2,65 millones de personas. Es decir, habría que multiplicar por 25 el número de campistas para poder conseguir acercarse a éste.




Arraigo en la Costa Tropical

Los lugares de la provincia donde más se prodigan quienes quieren acampar son las localidades de la Costa Tropical, en especial Almuñécar y Motril. De hecho, esta última concentra a uno de cada cuatro viajeros de este tipo de la provincia. En concreto, el 26,46%. También ofrece el mayor número de pernoctaciones, casi cuatro de cada diez –el 38,1% de todas las que se produjeron en Granada–. Los campings suelen tener más éxito en lugares donde hay playa cerca.