La recaudación por plusvalías se duplicó en cinco años en Granada

La situación se repite en muchos municipios de la provincia, donde el impuesto de compraventa de vivienda ayuda a cuadrar presupuestos

Juanjo Cerero

Siempre se le ha conocido como plusvalía. Se aplica sobre quien compra, hereda o recibe como donación un inmueble en suelo municipal, y es una de las fuentes de ingresos más importantes para los ayuntamientos a pesar de la crisis del ladrillo. En el caso de la capital granadina, en concreto, sólo el IBI y la tasa de basuras aportan más dinero a las arcas municipales. En los últimos cinco años, la cantidad que recauda el Ayuntamiento por este concepto se ha duplicado. De los 5,1 millones de euros de 2011 hasta los 10,1 del año pasado, según la liquidación presupuestaria. Un dinero extra que puede resultar un balón de oxígeno para unos presupuestos municipales asfixiados por la deuda y los costes ocultos. En especial cuando otras vías de financiación, como los impuestos sobre obra nueva, se ven mermadas por el parón de actividad.

Esta situación se reproduce en muchos de los municipios más importantes de la provincia. En Guadix, la recaudación ha crecido un 54% desde 2012. En Baza es hoy más del doble que entonces. La subida más acusada es sin duda la de Motril, que recaudó en 2015 más del triple que hace tres: los 1,5 millones de entonces fueron 5,1 el año pasado.



Valor del suelo y ‘catastrazo’

La subida no puede explicarse solamente por un crecimiento en el número de operaciones de compraventa. Durante el año 2011 se llevaron a cabo en la provincia 7.610 operaciones de este tipo. El pasado año fueron apenas un puñado más: 7.896 en total. Un crecimiento leve, del 3,76%, que contrasta con el aumento de los ingresos por el impuesto derivado de las mismas, del 99,1% en el caso de la capital, pero muy superior a él en algunas de las localidades más importantes de la provincia.

Compraventa de viviendas en Granada provincia
Gráfico: Carlos J. Valdemoros

El valor del suelo juega también un papel importante. En 2015 se aprobó una revisión transitoria de los valores catastrales del 10%. Esta subida no era nueva en realidad, explica el concejal de Economía, Baldomero Oliver. Lo había puesto en marcha el gobierno central en 2011 para recaudar más. El año pasado, como «ya no se podía mantener por ley», se aprobó la revisión en los Presupuestos Generales del Estado para mantener el tipo al mismo nivel. «Lo comido por lo servido», resume Oliver. Es ésta la cifra que se usa como base para calcular cuánto se debe pagar por tributos como el IBI o la plusvalía.

Además, el ‘catastrazo’ que se produjo el año pasado en muchos municipios de la provincia, y que el edil de Economía califica como «similar a una amnistía fiscal», influye en el aumento de la recaudación en el último ejercicio. Asegura que este proceso «ha hecho aflorar bienes inmuebles que no estaban gravados».

El edil de Izquierda Unida explica, además, que mientras que las subidas del IPC se han aplicado al impuesto, no ha ocurrido lo mismo con las bajadas, situación que ha contribuido al aumento estable de la recaudación.

Planes de cobro

En 2013, el gobierno local puso en marcha un plan especial para tratar de incrementar la recaudación por este tributo y el IBI, que incluía la posibilidad de fraccionar los pagos. En palabras de Puentedura, «el Ayuntamiento es ahora menos laxo con el cobro del impuesto». Esta flexibilidad ha contribuido a tener menos recibos impagados. Ildefonso Cobo, presidente del Colegio de Secretarios, Interventores y Tesoreros de Administración Local (Cosital) de Granada, cree que «el nivel de exigencia se ha incrementado» y hay una «mejor gestión recaudatoria» de impuestos como éste.

Lo cierto es que tras la puerta en marcha de este plan el dinero comenzó a entrar en mayor volumen en las arcas consistoriales. El ritmo de crecimiento se dispara a partir de 2013. Aquel año la recaudación aumentó un 30%, pasando de 5,5 a 7 millones de euros. En 2014 la curva sigue subiendo, en parte debido a un proceso de inspección del pago de estos impuestos para evitar el fraude que el entonces edil de economía, Francisco Ledesma, anunció en marzo de aquel año. La recaudación alcanzó entonces una subida del 38,8%; se quedó a menos de mil euros de alcanzar los diez millones, que se superaron en 2015.

Evolución de la recaudación por impuesto de plusvalías en Granada capital
Gráfico: Carlos J. Valdemoros

En la Costa, subidas de hasta el 362% desde 2012

El crecimiento de los ingresos por plusvalía no es sólo cosa de la capital. Muchos de los municipios más poblados de la provincia han seguido en los últimos años un patrón similar. Las subidas oscilan entre el 54% de Guadix, el municipio en el que menos crece –pasa de 427.425,02 euros en 2012 a 659.957,30 en 2015–, y el 362% de Motril.

El municipio de la Costa Tropical recaudó en 2015 algo más de cinco millones de euros, un 42% más de lo que tenía previsto ingresar por este impuesto a comienzos del ejercicio; tres años antes, en 2012, los ingresos apenas habían superado el millón y medio de euros. Además, el de Motril es un ayuntamiento que recauda de manera efectiva: su media de recaudación en los últimos años ronda el 95%.

Paco Cantalejo, responsable de Economía y Hacienda del Consistorio motrileño, explica que el incremento se explica por la subida del porcentaje del impuesto que le corresponde cobrar al ente municipal, que pasó del 15% al 29% –casi al tope legal– como parte de un plan de ajuste de la economía de la localidad. La situación provocó malestar en el sector inmobiliario, que exigió a la llegada del nuevo gobierno que se revisara. En 2015, el Ayuntamiento decidió bajar el tipo un 4% –aunque el sector pedía que fuera un 15%– para dejarlo en el 25%. El edil considera que esta bajada supondrá dejar de ingresar unos trescientos mil euros en las arcas municipales.