Radiografía del inversor granadino

Es uno de los más activos de Andalucía y también de los más reacios a emprender aventuras de alto riesgo

Juanjo Cerero

La inversión en Granada, en datos

Más de cincuenta mil ciudadanos de Granada son hoy participantes en alguna entidad dedicada a la inversión de capitales. En concreto, son 55.986 los granadinos que juegan al capitalismo, con un total de casi 1.500 de euros durante 2015. Así lo aseguran los últimos datos presentados por la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco). En ellos, el granadino aparece retratado como uno de los inversores más activos de Andalucía. Sólo Málaga, Sevilla y Cádiz, región que tiene un área fuerte de inversiones en el campo de Gibraltar, dedican un porcentaje más importante de su PIB a invertir que Granada, que lo hace con un 9,4%.


Es importante recordar que no todo el mundo que invierte lo hace como particular o a través de un gestor o ‘broker’. De hecho, buena parte de quienes figuran como partícipes de fondos de inversión en la región granadina no participan directamente en los movimientos de capital. En su lugar, son las compañías que gestionan planes de pensiones o seguros médicos privados, por ejemplo, quienes de forma rutinaria invierten, en bloque junto a los de otros miles de clientes, el dinero de todos ellos para poder garantizar los incrementos anuales de rentabilidad y valor.

En total, los granadinos tienen a día de hoy 12.804 millones de euros invertidos en fondos colectivos y de pensiones, de los que 1.457 se añadieron durante 2015. Cada una de estas personas participa con un patrimonio que, de media, ronda los veintiséis mil euros.

En cuanto a cómo invierte, el granadino destaca por ser de los más aversos de España a asumir más riesgo del necesario con su dinero. Así se explica que ésta sea la segunda provincia andaluza que más invierte en productos bursátiles de renta fija, que ofrecen a menudo un retorno menor pero con más garantías. A veces están incluso garantizados –como ocurre, por ejemplo, con las bonos del Tesoro español–. Más de un cuarto de todo el dinero que invertido –el 26,8%– se dedicó a este tipo de producto. El modelo más común de inversión, sin embargo, fue en 2015 el mixto, que combina elementos fijos con otros de tipo variable, aunque mantiene un nivel de riesgo bajo o medio.

La aversión al riesgo de los inversores de la provincia se constata al comprobar que sólo algo más de uno de cada diez euros dedicados a este fin –el 11,3%– fue a parar a productos completamente variables.