Granada, segunda provincia andaluza que mejor resiste la crisis

La evolución del PIB provincial desde 2008 indica que el sector que mayor repunte vivió fue el agrícola, cuyo crecimiento fue el quinto mayor de España

Juanjo Cerero

PIB per cápita de las provincias de Andalucía en 2013

Granada fue una de las provincias de Andalucía que pudo amortiguar, aunque fuese un poco, el durísimo golpe que supuso el estallido de la crisis económica, del que aún nadie se ha recuperado del todo. Según los datos de las cuentas regionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la granadina es la segunda provincia en la que menos bajó el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita entre 2008 y 2013, último año del que existen datos provinciales. El descenso registrado, del 8,33% en esos cinco años, es superior únicamente al de Jaén, donde el PIB cayó en menor medida; la razón es que, como esta provincia presenta el PIB por habitante más bajo de Andalucía, hay menor margen para caídas estrepitosas.



Distribución del PIB granadino por sectores en 2013

La evolución de la región granadina se ha comportado además mejor que las medias andaluza y española. Uno de los principales colchones que amortiguaron la caída fue el repunte del sector de la agricultura. En este sector, desde 2008, Granada es la quinta provincia de España con mayor aumento del PIB per cápita; en concreto, la subida fue del 30,17%. El sector financiero también consiguió capear –más o menos– el temporal. Los dos sectores que más bienes y servicios inyectaron a la economía granadina durante la crisis fueron el sector público y el servicios. Uno de cada dos euros producidos en 2013 procedía de uno de estos ámbitos.


El salvavidas agrícola

Como explica Nicolás Chica, actual secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) granadina, el sector primario ha sido una pieza fundamental para amortiguar el desplome súbito de la construcción, cuya aportación al PIB cayó en un 60% en sólo dos años, entre 2008 y 2010. Además, supuso la pérdida de más de cien mil empleos en la provincia sólo en esos veinticuatro meses, según la Encuesta de Población Activa (EPA). «La agricultura tuvo la capacidad de absorber a una importante cantidad de personas que no disponían de alta cualificación y a las que la construcción había expulsado del mercado laboral», afirma Nicolás Chica, y recuerda que «otra importante cantidad de gente, que había abandonado el campo en favor de la construcción durante los años de la burbuja, también eligió volver».

Relación entre el crecimiento del PIB y la bajada de personas ocupadas entre 2008 y 2013 />
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Esta lectura, en cualquier caso, resulta a primera vista contradictoria con los datos que ofrece la EPA. El número de personas de la provincia que tienen un trabajo en la agricultura no varió de manera notable entre 2008 y 2013. De hecho, se produjo un leve descenso, de 9.700 personas, en el número total de ocupados entre ambos años. Sin embargo, durante el mismo período, el PIB per cápita del sector creció un 30,6%, lo que supuso pasar de 675 millones producidos a 896, superando a la construcción, que aportó 811 millones al PIB provincial en 2013.

En opinión de Nicolás Chica, esta disparidad entre producción y empleo se debe principalmente a dos factores. El primero de ellos tiene que ver con la alta temporalidad en la creación de puestos de trabajo que acompaña de manera tradicional al sector, que hace que los datos acumulados de un año de EPA a veces no logren dibujar un retrato fehaciente de la realidad. La segunda tiene que ver con la progresiva mecanización del trabajo agrícola. Gracias a esto se requiere menos mano de obra humana, las plusvalías que genera el trabajo aumentan, y también la cantidad de bienes y servicios que el conjunto de negocios agrícolas aporta al contador del PIB.

Este proceso, afirma el secretario general de la UPA de Granada, responde a una tendencia que se vive en el sector en los últimos años, en el que cada vez es más común encontrar grandes espacios de producción, que controlan todo el proceso hasta llegar a la distribución, con importantes cotas de mecanización y mayores márgenes de beneficio. Una situación que acaba por resultar gravosa para pequeños agricultores y dueños de minifundios, muy tradicionales en la provincia, que se ven en la actualidad sin capacidad en muchos casos para competir o crear puestos de trabajo.


Industria y administración

El industrial es uno de los sectores donde más necesario es conseguir sobreponerse a lo peor de la crisis económica. Entre 2008 y 2009 se produjo un súbito desplome de algo más del diez por ciento en su aportación al PIB, y la tendencia continuó hasta 2013, primer año en el que se recuperó algo de actividad, de 1.222 millones a 1.236, una subida de algo más del tres por ciento.

El impulsor del crecimiento en este caso, más allá de la industria manufacturera, podría ser la existencia de proyectos como onGranada Tech City, una iniciativa de la Confederación Granadina de Empresarios (CGE), apoyado por instituciones locales y autonómicas, que aglutina a más de 500 empresas y genera ya, según afirma la CGE, un 7% del PIB de la provincia.

El sector de la administración y los servicios públicos fue, una vez más, el principal sostén del empleo estable en la provincia, a pesar de la austeridad en las instituciones públicas que implementó desde su llegada el Ejecutivo Mariano Rajoy. En términos de puestos de trabajo este sector es el único que arroja datos positivos durante los peores años de la crisis. Los servicios públicos pasaron de dar empleo a 285.000 personas en 2008 a algo más de 320.000 en 2013, una subida del 14,3%. Aquel año, el sector aportó el 27,4% del PIB generado.


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