Granada se resigna al atasco permanente

Expertos y administraciones asumen el colapso de la Circunvalación y no ven alternativas a corto plazo

Texto: Antonio Sánchez Gráficos: C. J. Valdemoros

La Junta mantiene aparcada parte de la red de vías diseñadas en 1999 para evitar los problemas y centra sus esfuerzos en poner en marcha el metro y fomentar el uso del autobús y la bicicleta

Las retenciones de la Circunvalación a las puertas del Nevada de este fin de semana son un quiste más para un carretera que se sabía en 1999 que se iba a quedar pequeña. Un documento elaborado por la Junta de Andalucía en 1999 ya alertaba de que era prioritario actuar en el entorno de la salida de Armilla antes de que se construyera el PTS y el hospital, pero nada de eso se hizo y ahora esta zona que comunica la capital con el área metropolitana se ha convertido en uno de uno de los puntos negros para el tráfico de la ciudad. Granada no sabe ahora mismo como salir del atasco permanente en el que vive a diario.

Vías alternativas para la circulación en Granada. Gráfico: Carlos J. Valdemoros

En el diagnóstico del problema coinciden administraciones y granadinos. Todo el mundo asume que la Circunvalación se ha quedado pequeña, pero las soluciones que se trazan desde los organismos públicos se reducen a mejorar el funcionamiento de las líneas urbanas y metropolitanas de autobuses, esperar a que el metro entre en funcionamiento y construir más carriles bici. En paralelo, hace un mes el alcalde de Granada, Francisco Cuenca, y el de Armilla, Gerardo Sánchez, solicitaron «con urgencia» el soterramiento de la entrada a Armilla por la avenida Fernando de los Ríos y pidieron a Junta y Estado que no esperaran más para mejorar las comunicaciones de acceso a la capital y el área metropolitana.

En la actualidad, de las quince carreteras que se dibujaron en 1999 sólo hay una que está terminada y su ejecución no ha sido la más óptima para aliviar el tráfico. Se trata de la vía de doble carril en ambos sentidos que va desde la rotonda de Maracena hasta la entrada de Jun bordeando Pulianas, que en su inicio cuenta con varias intersecciones que no ayudan a rebajar la congestión de vehículos. El resto de carreteras proyectadas están aparcadas o, en el mejor de los casos, a medio hacer.

En ejecución se encuentra el inicio de la autovía a Córdoba (GR-43) y la Segunda Circunvalación, ambas con polémica. La primera no termina de resolver los problemas que le está generando a los agricultores de la Vega y la segunda se encuentra trazada por un lugar que no se contemplaba en el POTAUG por lo que cuando esté terminada el número de vehículos que le reste a la A-44 no será tan elevado. Aparte, sólo se ha acabado una parte de una de las carreteras proyectadas –a las espaldas de la base aérea de Armilla–. El resto se vías, la gran mayoría, siguen pendientes.

Propuesta para el cierre del anillo de Granada. Gráfico: Carlos J. Valdemoros

Cuestión de competencias

Las competencias para dar forma a la movilidad en todo el área metropolitana las tiene la Junta de Andalucía. Los planes actuales de la delegación territorial de Fomento y Vivienda no pasan por ejecutar todas las carreteras dibujadas en el POTAUG. Mariela Fernández-Bermejo, actual responsable del organismo, aboga por revisar cada una de las carreteras y valorar en cada caso si es preceptiva la ejecución del trazado. Como alternativa, la propuesta del gobierno andaluz para acabar con los atascos se resumen en tres ideas: metro, autobús y bicicleta. Fernández-Bermejo confía en que la puesta en marcha del metropolitano alivie parte de los atascos que se viven a diario. Aparte cree que hay revisar algunas de las líneas metropolitanas de bus, ampliar con más frecuencia el anillo de cobertura a pueblos más lejanos como Padul o Dúrcal y seguir construyendo carriles bici, hasta conseguir articular una malla que invite a los usuarios a cambiar el vehículo de desplazamiento. «Los ciudadanos tiene que ver que mientras están en el atasco a su lado va más rápido un bus o una bici», expone.

Fuera de la delegación de Fomento, dos políticos que pasaron por el cargo y ahora vislumbran la situación desde la barrera coinciden en el diagnóstico que hace la actual delegada. Manuel Morales, coordinador provincial de IU, ocupó el cargo entre la primavera de 2012 y el invierno de 2015. El modelo por el que trabajó para disminuir el flujo de tráfico y que aún defiende es línea de transporte colectivo destinada, en exclusividad, para desplazar viajeros en el menor tiempo posible y por un carril que dé prioridad al vehículo colectivo. No es un metro, porque el transporte utilizado es el autobús, pero su funcionamiento es muy similar. Morales desecha la idea de ejecutar más carreteras y pide que se dejen de solapar las líneas de transporte metropolitano y urbano, creando un modelo común. «Si un atasco lo solucionas con una carretera, se generará un nuevo atasco que pedirá otra carretera y así sucesivamente», argumenta para sintetizar su postura.

El atasco es el pan nuestro de cada día para los granadinos. Fotografía: Alfredo Aguilar

La opinión de Francisco Ruiz Dávila, delegado de Fomento durante varios meses de 2015, no es muy diferente a la de Fernández-Bermejo y Morales. Añade dos ideas más. Una tarjeta unificada de transporte metropolitano que invite a los usuarios a usar autobuses y metro –cuando esté listo– y varias zonas de aparcamiento en superficie en la periferia de la capital, que permitan desde ahí conectar con el transporte público. «Pero todo esto hay que hacerlo desde el consenso», añade.

«Son necesarias»

Juan Carlos García de los Reyes, arquitecto y uno de los redactores del POTAUG, se muestra contrario a la postura expresada por la actual delegada de Fomento y sus predecesores. «Las carreteras son necesarias. El POTAUG se aprobó por unanimidad, con diferentes signos políticos y dado que no han hecho informes de seguimiento ahora toca actualizarlo porque la ciudad ha crecido, los problemas se han acentuado, pero las infraestructuras apenas han cambiado», explica García de los Reyes, quien considera que en las últimas dos décadas las infraestructuras de Granada se han decidido desde Sevilla y que lo urgente es revisar el plan metropolitano. «No valen ni los atajos ni los parches. Hay que conciliar el corto plazo con el medio», afirma.

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