Los diez tramos más peligrosos para ir en bici por Granada

Se estima que unos 5.000 aficionados salen a las carreteras los fines de semana; exigen mayor respeto de la distancia de seguridad

Jorge Pastor

Se llamaba Crisóntomo. Tenía 65 años. Murió el pasado 6 de diciembre tras golpearse con una furgoneta de reparto que estaba estacionada en el arcén. Sucedió en Alhendín, en la travesía de la antigua N-323. Vecino de Santa Fe, es el último ciclista fallecido en la provincia este 2016. Y así constará en la memoria sobre siniestralidad que elaborará la Dirección General de Tráfico y que, año tras año, evidencia que salir con la bici por carretera se ha convertido en una actividad de alto riesgo.


El último ejercicio completo contabilizado por la DGT es el de 2015. Según los datos recopilados por la Jefatura Provincial de Tráfico, ese año perdieron la vida dos ciclistas en la red viaria de Granada. También se contabilizaron 11 heridos que, debido a la gravedad del percance, requirieron ingreso en un centro hospitalario, así como otros 53 que no precisaron atención médica importante.

Los servicios jurídicos de la Asociación Vida al Ciclista, en colaboración con clubes y expertos, han realizado un informe sobre los tramos más peligrosos para circular al pedal en función del número de accidentes y la experiencia de los propios ciclistas. En conjunto suman más de 250 kilómetros. El itinerario con más riesgo de la zona norte es el comprendido entre Castril y Huéscar. En la comarca de Guadix, la famosa vuelta al Marquesado. En el Área Metropolitana de Granada se localizan cinco, entre ellos la Carretera de la Sierra y sus derivaciones hacia La Peza y Güéjar Sierra. En el Valle del Lecrín aparece la antigua N-323, donde se produjo precisamente el último óbito. El mapa se completa con la A-348, el eje de comunicaciones fundamental de la Alpujarra –desde el puente de Tablate hasta Trevélez–. Y, por último, los 67 kilómetros de la N-340, que bordean la costa de Granada.

Mapa de las rutas peligrosas.

Constantino Mota, letrado experto en este tipo de siniestralidad y miembro de la Asociación Vida al Ciclista, comenta que en la totalidad de los casos asistidos por su despacho este año se demostró que «la responsabilidad era de los conductores de los automóviles». Según Mota, no les consideran como uno de los ocupantes de la vía, con los mismos derechos que ellos, sino como unos estorbos, como algo que sobra. Lamenta que no se respeten los 1,5 metros de distancia de seguridad en las maniobras de adelantamiento fuera de poblado o la ‘distancia lateral mínima suficiente’ dentro de los cascos urbanos, como dice el reglamento.

Colisiones

Respecto a los tipos de colisiones, los más frecuentes son los alcances por la parte trasera, aunque también son habituales las embestidas o choques perpendiculares motivados porque los autos no maniobran correctamente en las rotondas o porque no respetan las indicaciones de stop o de ceda el paso, explica Constantino Mota, quien también considera que hay aspectos que mejorar desde la perspectiva de quien va al manillar. Por lo pronto, bajo su punto de vista, la tenencia de un carnet como el resto de vehículos, «ya que hoy día no hay que acreditar ningún tipo de autorización administrativa». Además de la obligatoriedad del casco en carreteras interurbanas, hay una serie de normas que, bajo su punto de vista, se basan en el sentido común. Una de ellas, que la vestimenta sea de colores llamativos y que faciliten la visibilidad. El material reflectante y los dispositivos lumínicos sí tienen que llevarse siempre en horario nocturno. Además, para las circulaciones en grupo, con más de cincuenta ciclistas, lo preceptivo es informar de ello a Tráfico y que detrás vaya un coche para advertir de la presencia del pelotón –la formación en paralelo sí está permitida siempre que no se superen las dos filas–.

Constantino Mota considera que se impone el desarrollo de campañas de formación vial en las autoescuelas y también para los que tienen que renovar el permiso. En ambos casos, poniendo el foco en la seguridad de los ciclistas. La Asociación también reclama un mejor mantenimiento de aquellas rutas en las que se registra una mayor afluencia de personas en bici, «colocando además una señalética específica». Otra de las peticiones es el endurecimiento de las sanciones.

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