Cada vez más solos

Dentro de quince años, en dos de cada tres hogares de la provincia vivirán dos personas o menos

Juanjo Cerero

El número de muertes al año superará al de nacimientos en 2018, lo que aumentará el ritmo de despoblación, según proyecciones oficiales

La de Granada puede ser, como aquella película de los años cincuenta, la historia de la increíble provincia menguante. En apenas quince años, la provincia dejará de tener crecimiento natural de población; cada año morirá más gente de la que nazca. Seremos, pues, menos. Y estaremos más solos. La familia tradicional es un modelo agotado. La inseguridad económica con la que se han saldado los años de crisis y la creciente tardanza en el acceso al mercado laboral –acaso sean la misma cosa– no sólo provocará que se formen menos familias, sino que las que lo hagan sean más pequeñas, a menudo compuestas por dos personas como máximo. Ni siquiera, como ocurrió durante los noventa y la década pasada, será posible confiar en la llegada de migrantes para salvar la sostenibilidad de la economía. Éste es el panorama que dibujan en la provincia los datos de las proyecciones de hogares y población para los próximos quince años, elaborados y publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Un serio aviso más acerca de uno de los principales problemas a los que debe enfrentarse con urgencia el Estado del Bienestar en España si quiere garantizar su supervivencia.

Evolución de los diferentes tipos de hogares entre 2016 y 2031. Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Gráfico: Carlos J. Valdemoros.

La puntilla al modelo tradicional de familia vendrá de la mano de la disolución de los hogares con tres o más hijos. Si hoy este modelo se encuentra ya en franca retirada y representa sólo el 6,15% del conjunto de las viviendas, su importancia se reducirá prácticamente a la mitad. En 2031, el porcentaje de familias numerosas será de apenas el 3,48%. En Granada, este proceso será el segundo más drástico de Andalucía, sólo por detrás de Jaén, donde el desplome será del 52,72%.

El único tipo de hogar que consigue salvarse del batacazo en las proyecciones del INE para la provincia granadina es el del hogar de tres miembros, que por lo general corresponde a la familia con un solo hijo. Un exiguo crecimiento del 2,11 le salvará, según las previsiones, de una debacle poblacional generalizada. Para el resto de las familias, la regla general es que cuanto más personas la compongan, más raras se irán volviendo en los próximos años: la caída del número de hogares de cuatro miembros será del 10%, mientras que en el caso de los de cinco o más, el porcentaje rozará el 40%.

Evolución de los modelos de familia entre 2016 y 2031. Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Gráfico: Carlos J. Valdemoros

En términos absolutos el número de hogares crecerá, ya que aunque la creciente despoblación se encargará de reducir la cifra absoluta de personas que viven en la provincia, las que queden lo harán cada vez más separadas entre sí y más solas. El núcleo más común seguirá siendo el formado por dos personas, ya sea pareja sin hijos, familia monoparental u otras variantes. Sin embargo, el grupo de personas que viven sin compañía podría pronto convertirse en mayoritario. La diferencia entre ambos segmentos, que hoy es del 14,4% en favor de los hogares de dos participantes, se habrá reducido hasta el 2,7% para 2031. Si la tendencia continuase más allá de esa fecha, no tardaría mucho en superarla.


Más muertes que nacimientos

La evolución de la demografía en Granada es la otra pata de esta mesa gris y poco halagüeña para la sostenibilidad de sistemas públicos como las pensiones. Si las proyecciones elaboradas por el INE son ciertas, Granada vive en 2016 su penúltimo año de crecimiento natural de población. Es decir, el año próximo será el último en el que, en términos absolutos, nazcan más personas de las que mueren. A partir de ese momento, la tendencia de decrecimiento biológico se mantendrá, ampliándose cada vez más la diferencia entre nacimientos y muertes. Según las proyecciones, para cuando llegue 2031 se producirán en un año un 20% más de muertes que de nacimientos, lo que indica un proceso muy acelerado de pérdida de población.

Este decrecimiento biológico se sumará al que se viene dando en los últimos años, basado sobre todo en la emigración. Una parte de la población, especialmente adultos más jóvenes, ha abandonado la provincia desde el estallido de la crisis. Los niveles de inmigración, que habían impedido con su mayor tasa de natalidad que la caída fuera peor, no volverán a ser similares a los de entonces, según el INE.

Todos estos factores dan como resultado una bajada del nivel global de población del 1,60% en los próximos quince años. Dentro de quince años habrá casi 15.000 personas menos viviendo en la provincia. Este ritmo de decrecimiento supera a las medias española y andaluza, que también irán en sentido descendente: perderán un 1,19% y un 0,18% respectivamente. Granada será una de las provincias donde el proceso de despoblación será más acusado.

Evolución de las proyecciones de población en la provincia de Granada entre 2016 y 2031. Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Gráfico: Carlos J. Valdemoros

Las proyecciones afirman asimismo que perderán importancia los procesos de emigración e inmigración en la provincia. El afirma que el número de quienes se marchan de ella, sea hacia otros lugares de España o hacia el extranjero, bajará en un 10,28%, pasando de 14.287 a 12.827. Los movimientos hacia adentro, también sea desde otros países u otros puntos del mapa de España, también se verán mermados.

La despoblación no es el único riesgo al que se enfrenta la demografía de Granada. El otro gran desafío pendiente tiene que ver con el envejecimiento progresivo. Y no parece que vaya a mejorar demasiado en este sentido. De hecho, según las previsiones del Instituto Nacional de Estadística, en 2031 uno de cada cuatro habitantes de la provincia tendrá más de 65 años.

La cifra supone un crecimiento muy importante con respecto a los niveles de envejecimiento medio de la actualidad. En concreto, del 40,77%. Si hoy los mayores de 65 son unas 158.000 personas, alrededor del 17% de la población total, en quince años este porcentaje habrá alcanzado el 24,27%. En términos absolutos, esto supone que habrá en la provincia 60.931 personas mayores más de las que hay hoy. Y eso a pesar, y después de, haber perdido más de diez mil habitantes.

La pirámide de población no se descompensará, si las proyecciones son acertadas, sólo por arriba. También la cifra de menores de 18 años, que sufrirá según estos datos un descenso imparable entre este año y 2031, resulta un mal augurio para el crecimiento de la provincia. En quince años, los menores de 18 supondrán apenas el 15,7% del total de la población, lo que supone un descenso del 17,75% sobre el porcentaje que representan hoy.

De hecho, el único grupo que crece en volumen aparte de los mayores de 65 es el de los adultos entre 50 y 65. De todos los demás habrá menos cuando llegue 2031.